Avicinea

Carlinmorvane

Han pasado por este planeta Tierra grandes personajes, como Abd Allāh ibn Sīnā en persa y conocido como Avicinea (980-1037). Considerado como la más brillante inteligencia desde Aristóteles, se veía en él un genio y la suprema autoridad en todos los planos posibles. Se llamó,  "Príncipe de los Sabios", el "Más Grande de los Médicos", el "Maestro por Excelencia" y el "Tercer Maestro" (luego de Aristóteles y Al-Farabi) fueron algunos de los apodos a los que se hizo merecedor por sus amplios conocimientos

Sus textos más famosos son El libro de la curación y El canon de medicina, también conocido como Canon de Avicena. Sus discípulos le llamaban Cheikh el-Raïs, es decir 'príncipe de los sabios', o el más grande de los médicos, el Maestro por excelencia, o en fin el tercer Maestro (después de Aristóteles y Al-Farabi). Es asimismo uno de los principales médicos de todos los tiempos

 Tuvo grades conocimiento en  jurisprudencia, matemáticas, medicina,  astronomía, filosofía y música.

Se sabe, que la UNESCO acuñó en 1980 una medalla para conmemorar el milenario del nacimiento de Abu Alí al-Husain Ibn Abdalá Ibn Sina, el filósofo y científico más influyente del Islam, conocido en Europa con el nombre latino de Avicena. Médico y humanista, Avicena elaboró un planteamiento holístico ejemplar que, al captar la esencia del papel de la ética en la ciencia, ha servido de fuente de inspiración para promover esta cuestión, fundamental para la UNESCO.

En 2002, por iniciativa de la República Islámica del Irán, la UNESCO creó el Premio Avicena a la Ética en el quehacer científico. Los galardonados con este premio son recompensados con una medalla de oro.

Ejerció una gran influencia en pensadores posteriores de la talla de Tomás de Aquino, Buenaventura de Fidanza o Duns Escoto. También planteó un pensamiento similar al de Descartes, pero mucho antes que éste, en el que exponía que un hombre suspendido en el aire aislado, sin ningún contacto con nada, ni siquiera su propio cuerpo, sin ver ni oír, afirmará sin duda alguna que existe e intuirá su propio ser.

Al respecto nos aporta Wikipedia, que nació el 7 de agosto de 980 en Afshana (provincia de Jorasán, actualmente en Uzbekistán), cerca de Bujará. Su padre era musulmán y su madre probablemente de origen judío, pero existe cierta controversia al respecto. Al parecer fue precoz en su interés por las ciencias naturales y la medicina, tanto que a los catorce años estudiaba solo. Se le envió a estudiar cálculo con un mercader, al-Natili. Tenía buena memoria y podía recitar todo el Corán. Cuando su padre fue nombrado funcionario, lo acompañó a Bujara, entonces capital de los Samaníes, y allí estudió los saberes de la época, tales como física, matemáticas, filosofía, el Corán o lógica. Se vio influido por un tratado de al-Farabi, que le permitió superar las dificultades que encontró en el estudio de la Metafísica de Aristóteles. Esta precocidad en los estudios también se reflejó en una precocidad en la carrera, pues a los dieciséis años ya dirigía a médicos famosos y a los diecisiete años ya gozaba de fama como médico por salvar la vida del emir Nuh ibn Mansur. Pidió permiso para acceder a la biblioteca real, que se le concedió. Allí amplió sus conocimientos de matemáticas, música y astronomía. Al llegar a la mayoría de edad había estudiado todas las ciencias conocidas. Se convirtió en médico de la corte y consejero de temas científicos hasta la caída del reino samaní en 999.´

Se cuenta sobre él de parte de uno de sus discípulos, Abú Obeid el Jozjani (al que le salvó la vida practicándole una traqueotomía cuando el muchacho padecía de una angina diftérica) como en tres días le dictó de memoria un comentario a la Metafísica de Aristóteles. Trabajaba hasta la noche, divirtiéndose después con mujeres y vino hasta bien entrada la noche. En el 1012, es decir cuando Ibn Sina contaba 32 años emprendió la obra de su vida, redactando el famoso Se nos agrega además,  que en Hamadán, el emir buyida Shams o-dowleh le eligió como ministro. Se impuso entonces un programa de trabajo agotador, dedicándose de día a la cosa pública, y de noche a la ciencia. Trabajaba y dirigía la composición del Shifa y la del Canon médico. Contó con la ayuda de dos discípulos que se repartían la relectura de los folletos de las dos obras, siendo uno de ellos Al-Juzjani, su secretario y biógrafo.

A los veinte años, y por mediación de Abū Bakr al-Barjuy, escribió diez volúmenes llamados El tratado del resultante y del resultado y un estudio de las costumbres de la época conocido como La inocencia y el pecado. Con estos libros su fama como escritor, filósofo, médico y astrónomo se extendió por toda Persia, por donde se dedicó a viajar.

En 1021, la muerte del príncipe Shams o-dowleh y el comienzo del reinado de su hijo Sama o-dowleh cristalizaron las ambiciones y los rencores. Víctima de intrigas políticas Avicena fue a la cárcel. Disfrazado de derviche consiguió evadirse y huyó a Ispahán, al lado del emir kakuyida `Ala o-dowleh.

Con treinta y dos años inició su obra maestra, el celebérrimo Canon de medicina (traducida al latín por Gerardo de Cremona), que contiene la colección organizada de los conocimientos médicos y farmacéuticos de su época en cinco volúmenes.

 El Canon de Avicena, es un compendio estructurado de todos los conocimientos médicos existentes en la época. El Canon constaba de 5 libros específicos: el primero consagrado a las generalidades sobre el cuerpo humano, la salud, el tratamiento y las terapéutica generales. El segundo comprendía la materia médica y la farmacología simple. El tercero exponía la patología expuesta por órganos y por sistemas; el cuarto se iniciaba con un tratado de las fiebres, los signos, síntomas, diagnósticos y pronósticos, cirugía menor, tumores, heridas, fracturas y venenos. Para terminar, el quinto contenía una farmacopea.

Durante una expedición a Hamadán en el actual Irán, el filósofo sufrió una crisis intestinal grave, que padecía desde hacía tiempo y, que contrajo, según dijeron, por exceso de trabajo y de placer. Intentó curarse solo pero su remedio le fue fatal. Murió a los cincuenta y siete años en el mes de agosto de 1037, tras haber llevado una vida muy ajetreada y llena de vicisitudes, agotado por el exceso de trabajo.

Durante varios siglos, su Canon fue la base de la enseñanza tanto en Europa como en Asia, e influenció la práctica y la enseñanza de la medicina occidental. Incluso se dio una clase sobre la medicina de Avicena en Bruselas. Fue duradero y solo puesto en duda a partir del Renacimiento por Leonardo da Vinci y Paracelso. Su obra destacó en ámbitos como la oftalmología, la gineco-obstetricia, la psicología y la descripción de los síntomas. Se le considera el padre de la medicina moderna. Inició la experimentación científica y la cuantificación, e introdujo los conceptos de medicina experimental, medicina basada en evidencia y de estudios clínicos y controlados.